Los gastronómicos lamentaron que el descontrol arruinara meses de esfuerzo logístico. Denunciaron que, además del matambre de siete cuadras, la muchedumbre robó elementos de la organización.
El festejo por la borda en uno de los establecimientos de asado más emblemáticos del Conurbano bonaerense quedó signado por la frustración. Los titulares de la firma familiar volcaron su desazón en las plataformas digitales, exponiendo no solo el daño económico sufrido por el hurto de la comida, sino el golpe anímico de ver frustrado un proyecto comunitario por el comportamiento incivilizado de una fracción de los asistentes.
A través de una historia en su cuenta oficial de Instagram, los dueños de la parrilla El Tano buscaron agradecer a las familias que acompañaron pacíficamente durante el día, pero repudiaron con firmeza el comportamiento de un enorme grupo de asistentes. Además del hurto descontrolado de la comida que abarcaba unas siete cuadras de largo, los damnificados revelaron otro detalle indignante sobre el accionar de la muchedumbre: «Incluso se llevaron cosas que formaban parte de la organización». Esta destructiva actitud fue calificada por el reconocido local de la zona sur como una total y absoluta falta de respeto para quienes trabajaron desde temprano y para la gente que esperaba su porción de manera tranquila.
La comunidad de clientes habituales y vecinos del partido no tardó en solidarizarse con los gastronómicos, exigiendo que se identifique a los responsables de los robos a través de las cámaras de seguridad.
