Durante mayo de 2026 se desembolsaron USD 116 millones en todo el país, arrastrando una baja sostenida desde fines del año pasado. La suba de tasas de interés, el encarecimiento de las cuotas y la falta de liquidez en las entidades bancarias explican la parálisis del financiamiento para viviendas.
Las fluctuaciones severas en los niveles de colocación de préstamos a largo plazo para la adquisición de inmuebles reflejan la pérdida de profundidad del sistema financiero local ante escenarios de restricción de liquidez y encarecimiento del fondeo mayorista. Cuando los bancos comerciales elevan las tasas de interés de referencia y restringen la oferta de financiamiento, las familias de ingresos medios quedan marginadas del mercado inmobiliario. Esto consolida un ciclo recesivo que deprime las operaciones de compraventa y frena el desarrollo de la construcción privada en los principales aglomerados urbanos del territorio bonaerense.
El mercado de crédito hipotecario en Argentina atraviesa su período más complejo desde el relanzamiento de las líneas en UVA a mediados de 2024. Un informe elaborado por la consultora Empiria, en base a información provista por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), reveló que en mayo de 2026 se desembolsaron apenas USD 116 millones en todo el territorio nacional. Esta cifra equivale a cerca de 1.500 operaciones y representa una contracción del 62% en la comparación interanual respecto de mayo de 2025. El retroceso viene siendo gradual pero sostenido, ubicando al volumen actual como el registro más bajo de los últimos 24 meses.
Los analistas del sector estiman que la tendencia a la baja podría prolongarse durante el próximo bimestre si las variables macroeconómicas no muestran señales claras de estabilización monetaria.
