A través de un decreto, el Ejecutivo porteño dio de baja los antiguos planes para crear un sistema de autonomía económica. Se eliminaron más de 1.200 beneficios irregulares.

El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires inició un camino de desarticulación de los programas sociales tradicionales. Jorge Macri confirmó que la asistencia estará condicionada, a partir de ahora, a la capacitación laboral y la vinculación con el sector privado.
El comunicado oficial destaca que la medida apunta a terminar con los denominados «gerentes de la pobreza». En la revisión técnica del padrón, se dieron de baja 1.274 casos que no cumplían con los requisitos, lo que representaba una fuga importante de recursos públicos. El nuevo plan establece que el apoyo estatal tendrá un plazo máximo de permanencia, incentivando a que los 5.000 alcanzados por la medida consigan empleo en el corto plazo mediante convenios de articulación con cámaras empresariales.
La normativa ya entró en vigencia y marca un quiebre en la lógica prestacional que imperó en la Capital Federal durante los últimos veinte años.
