El humorista calificó como una «reacción armada» el clima de tensión tras la salida de Marti Benza. Defendió la libertad de los streamers para cambiar de pantalla.

La competencia por el encendido digital se trasladó a las declaraciones cruzadas. Migue Granados no se guardó nada al referirse a la desvinculación de Marti Benza de Luzu TV, asegurando que se montó una campaña para perjudicar la imagen de la streamer tras su salto a la vereda de enfrente.
«Se llama trabajo», fue la frase con la que el líder de Olga intentó desactivar las críticas sobre el supuesto «robo» de talentos. Granados cuestionó la visión de Luzu sobre la propiedad de las figuras, argumentando que cada creador tiene el derecho de buscar nuevos desafíos. El conductor sugirió que existe una intención de generar una narrativa de conflicto exagerada. Para Granados, lo que debería ser una transición laboral natural terminó transformándose en un episodio sobredimensionado por la exposición pública que se le dio al tema. En este sentido, criticó que no se asuma la lógica de un mercado competitivo y se prefiera alimentar una disputa que hoy parece más mediática que real.
El pase de Benza funciona como detonante de una pelea de fondo por el liderazgo del streaming nacional.
