La conductora de El Observador retomó su enfrentamiento mediático con Mauro Icardi, lanzando críticas contundentes sobre la actitud del futbolista dentro de los planteles profesionales y su comportamiento en redes sociales. Latorre argumentó que el jugador genera un fuerte rechazo en el ambiente futbolístico debido a sus códigos de conducta, sosteniendo que sus acciones —como la divulgación de intimidades de vestuario— lo vuelven una figura no deseada por sus propios compañeros.
La trastienda de este nuevo cruce mediático incluyó una defensa cerrada de su marido, Diego Latorre, tras los ataques que recibió por parte del delantero. Yanina cuestionó duramente la exposición pública de Icardi, señalando que mientras el resto del plantel profesional vive su carrera con perfil bajo o junto a sus familias, él elige persistir en una dinámica de amenazas que, según su visión, atenta contra la unidad grupal.
Los pormenores de sus declaraciones también abordaron la historia del «Wandagate», tema que Latorre asegura haber instalado mediante la revelación de verdades que incomodaron al futbolista. Al concluir su descargo, la conductora explicó que decidió apartarse de la pelea pública por considerar que no tenía sentido continuar respondiendo a quien calificó como marginal, reafirmando que su rol periodístico siempre fue contar hechos reales de gran impacto.
La conductora sostuvo su postura. Icardi generó una fuerte controversia en el ambiente.
