La Junta de Paz para Gaza pidió al primer ministro israelí que confíe en el plan de 15 puntos impulsado por Washington. Netanyahu exige garantías para verificar la eliminación total de las capacidades militares de Hamas antes de retirar sus tropas.
La tensión en torno a la segunda fase del alto el fuego en Gaza volvió a crecer después de que la Junta de Paz para Gaza le pidiera al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que respalde el plan promovido por Donald Trump para avanzar con el desarme de Hamas.
El organismo defendió los mecanismos de verificación incluidos en la propuesta y buscó llevar tranquilidad a Israel ante las dudas expresadas por Netanyahu, quien rechazó el documento de 15 puntos al considerar que no existen garantías suficientes para comprobar que Hamas haya eliminado por completo sus capacidades armadas.
Nickolay Mladenov, director general de la Junta de Paz, sostuvo en declaraciones al Canal 12 de la televisión israelí que el esquema no obliga a Israel a retirarse inmediatamente.
«Nadie está obligado a hacer nada, y mucho menos Israel, antes de que tengamos medidas verificadas sobre el terreno», afirmó el diplomático búlgaro.
Netanyahu exige el desarme total de Hamas
El primer ministro israelí había rechazado el domingo la propuesta impulsada por Trump y fue contundente al establecer las condiciones para una eventual retirada.
«Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las Fuerzas de Defensa de Israel no se retirarán hasta que Hamas se desarme», sostuvo Netanyahu en un mensaje difundido por su oficina.
El mandatario insistió en que el desarme debe ser completo y cuestionó algunos de los puntos incluidos en la propuesta estadounidense, al considerar que resultan inaceptables para Israel.
El plan contempla el cese de las operaciones militares israelíes en Gaza y el repliegue de las tropas hasta la denominada «Línea Amarilla», que establece el límite de las posiciones actuales.
Hamas también puso condiciones
Hamas expresó un respaldo general a los lineamientos del plan, aunque reclamó un calendario concreto para la retirada de las tropas israelíes y el fin de las operaciones militares en la Franja.
El grupo terrorista también condicionó su eventual desarme a una retirada completa de Israel de Gaza y advirtió que no avanzará con el proceso si considera que el gobierno israelí incumple los compromisos asumidos.
La organización, además, acusó a Israel de mantener ataques en el enclave y afirmó que más de 1.200 personas murieron desde la declaración del alto el fuego en octubre del año pasado.
La presión de Estados Unidos
La Casa Blanca también intervino en la disputa. Un funcionario estadounidense advirtió que Donald Trump quedaría «muy, muy decepcionado» si Israel no cumplía con su parte del acuerdo.
Al mismo tiempo, fuentes estadounidenses citadas por medios israelíes interpretaron las declaraciones de Netanyahu como un gesto dirigido a su electorado de cara a las elecciones previstas para octubre.
Washington mantiene una posición firme contra una eventual reanudación de una ofensiva militar israelí a gran escala en Gaza, aunque ha mostrado mayor flexibilidad respecto de ataques puntuales que continúan registrándose en el territorio.
El principal desafío ahora será encontrar un mecanismo que permita verificar el desarme de Hamas y, al mismo tiempo, garantizar la retirada israelí prevista en la hoja de ruta. Ese equilibrio se convirtió en el principal obstáculo para avanzar hacia la siguiente etapa del alto el fuego.
