Investigaciones de Harvard y la OMS advierten que el aire interior está más contaminado que el exterior. Saquitos de té y vasos de papel, entre los principales responsables.
Cuando pensamos en contaminación por plásticos, solemos imaginar océanos o botellas descartables. Sin embargo, estudios recientes del Harvard T.H. Chan School of Public Health y la OMS revelan que el mayor peligro está puertas adentro. Los microplásticos inhalados en el hogar superan con creces a los del exterior, y los culpables son objetos de uso diario que casi nadie sospecha.
Según datos publicados entre 2025 y 2026, pasamos el 87% de nuestro tiempo en espacios cerrados, inhalando miles de partículas plásticas invisibles. El informe destaca tres focos críticos: los saquitos de té (que pueden liberar hasta 11.600 millones de partículas), los textiles sintéticos de ropa y cortinas, y los vasos de papel para café, que poseen un recubrimiento interno que se degrada con el calor. Con la llegada del otoño y la menor ventilación de los ambientes, estas partículas se concentran, facilitando su ingreso a los pulmones.
Los expertos recomiendan ventilar los ambientes de forma natural y prestar atención a los materiales de los utensilios de cocina para reducir esta exposición silenciosa.
