Especialistas en psicología y neurociencia advierten que el hábito de mirar la pantalla al abrir los ojos dispara el estrés y drena la energía mental. Recomiendan rutinas sin conexión para mejorar el bienestar emocional.
Lo que para muchos es un acto reflejo, para la ciencia es un disparador de ansiedad. Diversos estudios psicológicos determinaron que revisar el teléfono móvil apenas despertamos impacta negativamente en el ánimo, la concentración y la productividad. Exponer el cerebro a estímulos externos antes de salir de la cama altera la regulación emocional necesaria para afrontar la jornada.
Expertos en bienestar digital explican que la mañana es una etapa clave para la claridad mental. Al conectar con redes sociales o correos laborales apenas abrimos los ojos, el cerebro pasa de un estado de reposo a una fase reactiva de alerta. La neurocientífica Wendy Suzuki advierte que este hábito desvía la atención hacia demandas ajenas, impidiendo que la persona se conecte con sus propias prioridades. Por su parte, la psicóloga Pamela Rutledge señala que el contenido negativo o la comparación social en las primeras horas drena la energía creativa y aumenta la irritabilidad.
Además del uso de la tecnología, factores como la calidad del sueño y la exposición a la luz natural son determinantes. Los especialistas sugieren postergar el uso del dispositivo al menos 20 minutos para lograr un mejor equilibrio emocional.
