Una investigación en la Reserva Costa Atlántica reveló la existencia de más de 300 especies de algas que aparecen y desaparecen con la marea, funcionando como un refugio vital para la biodiversidad.
En el extremo sur de la Argentina, un equipo de científicos puso bajo la lupa un fenómeno natural fascinante: los «bosques fantasmas». Se trata de formaciones marinas intermareales que, según el ritmo de las mareas, emergen a la superficie o quedan completamente sumergidas, creando un ecosistema cambiante que alberga una riqueza biológica hasta ahora poco documentada.
El hallazgo se produjo durante una campaña de la Fundación Por el Mar en la Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego. Allí, los investigadores lograron registrar más de 300 especies de macroalgas y al menos 15 especies de invertebrados y vertebrados que dependen de este ambiente.
Lo que hace únicos a estos bosques es su capacidad de alternar entre la exposición al aire durante la bajamar y la inmersión total en la pleamar. Esta dinámica «fantasmal» permite que las algas funcionen como pulmones del océano y refugio para diversas especies marinas. El estudio subraya la importancia de conservar estos sectores del litoral, fundamentales para el equilibrio ecológico regional y la mitigación del cambio climático.
Los resultados de la investigación aportan información clave para el estado de conservación de la costa fueguina y abren nuevas preguntas sobre la adaptación de las especies a estos entornos extremos.
