El aumento del gasoil y una deuda de $130.000 millones en subsidios paralizan el servicio. Hay líneas que ya redujeron sus viajes hasta un 40% y otras dejaron de operar.
El sistema de transporte automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una «tormenta perfecta» que impacta de lleno en los usuarios. Durante la primera quincena de abril, la frecuencia de los colectivos registró una caída promedio del 18% en comparación con el año pasado, impulsada por la disparada del precio del combustible y el atraso sistemático en el pago de las compensaciones estatales.
Luciano Fusaro, presidente de AAETA, explicó que el cálculo de costos de la Secretaría de Transporte quedó desactualizado: se basó en un gasoil a $1.740, cuando hoy supera los $2.100. A este desfasaje se suma una deuda millonaria; la Nación adeuda a la Provincia de Buenos Aires más de $50.000 millones solo en subsidios por tributo social desde enero. «Con semejante agujero financiero, a las empresas se les hace virtualmente imposible brindar la totalidad de los servicios», señaló el directivo.
Mientras en la Ciudad de Buenos Aires los pagos están al día, el conflicto en el territorio bonaerense amenaza con profundizar las esperas en las paradas, que en algunos casos ya se han duplicado.
