Tras 40 años de producción en San Isidro, la marca de zapatillas deja de fabricar en el país para importar desde China. Solo quedan 50 empleados de los 400 que había el año pasado.
Un nuevo golpe a la industria textil sacude el cordón norte del Conurbano. La emblemática marca de zapatillas John Foos anunció el cese definitivo de su producción en la planta de Beccar para finales de abril. Los trabajadores que aún permanecen en la fábrica denuncian maniobras de la empresa para forzarlos a aceptar indemnizaciones que apenas alcanzan el 60% de lo que establece la ley.
La caída fue estrepitosa: en 2023 la firma contaba con 400 operarios y hoy solo quedan 50. La estrategia de la compañía, ahora bajo la razón social Flingday S.A., es desmantelar la fabricación local para convertirse en importadora directa de calzado terminado desde China. Según delegados sindicales, la empresa no está respetando los acuerdos paritarios y busca reducir los costos de desvinculación al mínimo.
Este cierre se suma a una lista creciente de empresas como Rigolleau, Lumilagro y Georgalos, que han optado por importar productos desde el gigante asiático ante la crisis del consumo interno y el cambio en las políticas económicas nacionales.
En Beccar solo quedará una estructura administrativa mínima, poniendo fin a cuatro décadas de historia industrial en San Isidro.
