Mientras el desempleo general es del 7,5%, entre los menores de 29 años escala al 16%. El 60% de quienes consiguen trabajo lo hacen en la informalidad.
En el marco del Día del Trabajador, los datos del INDEC revelan una brecha alarmante en el mercado laboral argentino. La inserción de los jóvenes no solo es más difícil por la falta de experiencia, sino que está marcada por la precariedad y la ausencia de derechos básicos.
El informe destaca que 6 de cada 10 jóvenes trabajan «en negro», sin aportes ni obra social. Esta situación ha roto las expectativas de ascenso social: el 60% de los jóvenes de barrios populares ya no cree que el trabajo sea un motor de progreso. Sin embargo, casos como los de Frida Janampa (Analista en Ciberseguridad) y Axel Apaza demuestran que el acceso al empleo registrado actúa como un punto de inflexión que permite, por primera vez, planificar el futuro y estudiar.
Organizaciones como la Fundación EMPUJAR trabajan para acortar esta brecha, logrando que 7 de cada 10 jóvenes formados mantengan su puesto tras un año y medio.
