Doce distritos recibirán adelantos de coparticipación para sanear cuentas, bajo la condición de devolver los fondos este año y apoyar la agenda oficial.

En una maniobra política destinada a garantizar gobernabilidad y apoyos legislativos, el presidente Javier Milei decidió abrir el grifo de los recursos para un grupo selecto de provincias. A través de adelantos de coparticipación, el Ejecutivo busca calmar los reclamos de los mandatarios provinciales en un contexto de tensión interna en la Casa Rosada.
La medida alcanza a doce distritos, entre los que destacan aliados estratégicos y algunas provincias opositoras como La Rioja y Tierra del Fuego. El desembolso total podría alcanzar los 400 mil millones de pesos, presentándose como una alternativa financiera para que las gobernaciones no deban recurrir a créditos internacionales con tasas asfixiantes. Sin embargo, el beneficio no es gratuito: las provincias deberán devolver el dinero este mismo año y abonar un interés del 15%, cifra que desde el entorno libertario califican como «muy competitiva» frente al mercado tradicional.
Llamativamente, la provincia de Buenos Aires ha quedado fuera de este esquema de asistencia. La gestión del ministro del Interior, Diego Santilli, será clave en las negociaciones individuales con cada gobernador para operativizar estos fondos, que también funcionan como moneda de cambio ante el interés oficial por aprobar la reforma de la Ley de Glaciares, vital para las provincias mineras.
El Gobierno planea transformar este mecanismo en un decreto de necesidad para estandarizar la asistencia y evitar pedidos mensuales constantes por parte de las administraciones locales.
