Un sistema de mal tiempo descargó más de 100 milímetros en diversos puntos de la provincia, generando demoras logísticas y preocupación en el sector agroindustrial.

Lo que comenzó como una lluvia esperada para los perfiles del suelo se transformó en un obstáculo severo para la campaña agrícola actual. El centro de la provincia de Buenos Aires se encuentra hoy bajo un manto de agua que interrumpió abruptamente el inicio de la recolección estacional.
Los datos meteorológicos son contundentes: distritos como General Villegas y Lincoln recibieron cerca de 44 mm, mientras que el sudeste vivió la peor parte con marcas que treparon a los 130 mm en Miramar. La situación en el interior provincial se agrava por el estado de los caminos de tierra, que hoy presentan dificultades extremas para la circulación de camiones y tolvas.
Fuera del territorio bonaerense, el fenómeno también mostró su fuerza. En Córdoba, la localidad de Arroyito registró un pico extraordinario de 131,6 mm, sumándose al mapa de complicaciones regionales que incluye a Santa Fe y San Luis. Esta simultaneidad de tormentas en el corazón productivo nacional tensa la cuerda de una temporada que venía con proyecciones optimistas.
La mirada del sector está puesta ahora en los pronósticos de corto plazo, esperando que el cese de las lluvias permita el drenaje natural de los campos en las zonas más castigadas.
