El entrenador Claudio Úbeda metió un volantazo de último momento por la baja de Milton Giménez y la hinchada debate si el equipo tiene plantel para avanzar en el certamen continental.
La tensión futbolística se instaló con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires tras la última práctica táctica antes del cruce decisivo frente a Cruzeiro de Brasil. La confirmación de una nueva complicación física en la ofensiva xeneize desató un fuerte cruce de opiniones entre los seguidores, quienes cuestionan el armado del plantel y la seguidilla de lesiones que afectan los objetivos del semestre.
La molestia en el tobillo derecho de Milton Giménez obligó al cuerpo técnico a recurrir a Ángel Romero, un futbolista que apenas sumó un puñado de titularidades desde su desembarco en la institución. La decisión genera suspicacias en el ambiente deportivo debido a la falta de rodaje del atacante paraguayo para asumir la responsabilidad en un duelo de eliminación directa.
El panorama se vuelve más complejo ante las bajas simultáneas de Adam Bareiro por un doble desgarro y la falta de ritmo de Edinson Cavani, factores que desnudan una alarmante falta de recambio en los puestos clave. Las redes sociales de los aficionados reflejan una marcada disconformidad con la preparación física de la plantilla y con las decisiones de los encargados del fútbol profesional.
Por otra parte, la inclusión de Malcom Braida como lateral derecho improvisado y la reaparición de Tomás Belmonte en el mediocampo terminaron de armar un rompecabezas táctico que divide las aguas entre los analistas. La exigencia del público en la Capital Federal no da tregua y la clasificación internacional actúa como el único juez válido para sostener el proyecto futbolístico actual.
La Bombonera será el escenario donde la improvisación de emergencia se transformará en una apuesta histórica o en el argumento definitivo para las críticas de los hinchas.
