Directivos de las principales entidades bancarias privadas del país confirmaron que la irregularidad en los pagos dejó de crecer. Apuestan a la estabilidad de tasas para impulsar el financiamiento corporativo y familiar.
Los principales referentes del sistema bancario argentino coinciden en que el pico de morosidad en los préstamos al consumo comenzó a encontrar un freno definitivo. En el marco del foro financiero AIFI 2026, los ejecutivos señalaron que la combinación de nuevas colocaciones crediticias, planes de refinanciación y la reciente baja de tasas de interés permitieron contener el deterioro de las carteras comerciales.
Durante el encuentro tecnológico, los CEOs explicaron que la situación actual requiere un monitoreo constante y un trato personalizado para reestructurar los pasivos. Mientras que el segmento de tarjetas de crédito y préstamos personales muestra una incipiente mejoría o un amesetamiento definitivo, los analistas aclararon que las pequeñas y medianas empresas todavía no registran este alivio en sus niveles de irregularidad. No obstante, las proyecciones para el crédito global se mantienen optimistas, impulsadas fundamentalmente por grandes proyectos en Vaca Muerta y la minería, sectores estratégicos que traccionan la demanda de fondos a gran escala.
Los banqueros recalcaron que las entidades locales tienen la capacidad técnica y el capital necesario para volcar recursos a la economía real, supeditado a que se consolide un marco de previsibilidad macroeconómica a mediano plazo.
