El violento episodio ocurrió en el barrio El Progreso tras el supuesto robo a un autoservicio. El comerciante redujo al sospechoso, lo arrastró con una Ford Ranger y lo dejó atado a un árbol. Interviene la UFI N°8.
Los episodios de justicia por mano propia y las detenciones civiles ejecutadas con niveles extremos de violencia física representan un fenómeno complejo que tensiona los límites de la seguridad pública y el marco legal vigente. Cuando los ciudadanos deciden prescindir de la intervención de las fuerzas policiales para iniciar persecuciones y castigos corporales por cuenta propia, las fronteras entre la condición de víctima de un delito y la de autor de un hecho criminal se diluyen en sede judicial, obligando a los ministerios públicos fiscales a instruir expedientes paralelos para encuadrar las responsabilidades penales de todos los involucrados.
Un impactante caso de violencia civil conmovió a la localidad de Zárate, provincia de Buenos Aires. El dueño de un autoservicio, tras sufrir un ilícito en su local, inició una búsqueda por cuenta propia y se dirigió al domicilio del presunto delincuente en el barrio El Progreso. Pese a que el sospechoso lo amenazó con un cuchillo, el comerciante logró reducirlo y lo ató con una soga a la parte trasera de su camioneta Ford Ranger. El conductor arrastró al hombre por varias calles de la ciudad minutos después de las 13 horas, alternando tramos donde el acusado corría con otros donde era arrastrado por el asfalto. El violento recorrido finalizó cuando el comerciante llevó al sospechoso hasta un árbol y lo dejó atado allí con la misma cuerda.
El sospechoso del robo permanece alojado en la alcaidía local mientras los peritos médicos completan las evaluaciones sobre la gravedad de las escoriaciones sufridas durante el arrastre.
