Las organizaciones del sector educativo de la central obrera debaten activar un plan de lucha tras el 19 de julio. Denuncian que el salario mínimo docente está congelado en $500 mil desde hace un año y que el Gobierno mantiene paralizada la negociación paritaria.
La parálisis en las negociaciones colectivas del sector público nacional suele derivar en escenarios de alta conflictividad gremial que amenazan la continuidad de los calendarios escolares vigentes. Cuando las propuestas salariales oficiales resultan sistemáticamente rechazadas por las conducciones sindicales de base debido a su desfase con las canastas de consumo, las estructuras orgánicas de las centrales obreras aceleran la articulación de medidas de fuerza coordinadas, postergando los anuncios estratégicos para evitar la dispersión de la atención pública durante acontecimientos de masiva convocatoria social.
Los sindicatos educativos integrados en la CGT planifican la convocatoria a una huelga general en todo el territorio del país para la etapa posterior al cierre de la cita mundialista. El diseño de la medida se coordina desde la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, bajo la conducción de Sergio Romero. En este espacio sindical se registra un profundo malestar debido a que el sueldo mínimo del escalafón se mantiene estancado en los $500 mil desde hace doce meses, ubicándose por debajo de los indicadores de pobreza. Los representantes gremiales advierten que, a pesar de haberse celebrado seis encuentros bilaterales en el marco de la Paritaria Nacional Docente, las autoridades gubernamentales no modificaron las asignaciones de haberes.
El secretariado nacional de la central obrera prevé refrendar el cronograma de protestas una vez que las comisiones técnicas concluyan las asambleas informativas en las delegaciones provinciales.
