El financiamiento tendrá un plazo de 36 meses y apunta a recomponer las reservas y reducir los desequilibrios fiscales. Entre las medidas anunciadas está el fin del subsidio al diésel.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó el acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por unos USD 1.900 millones, luego de que el Congreso aprobara el convenio. El programa tendrá una duración de 36 meses y está destinado a respaldar el plan de reformas económicas del Gobierno y contribuir a recomponer las reservas internacionales.
La promulgación se produjo horas después de que Paz anunciara el fin de la subvención estatal al diésel, una de las medidas contempladas dentro del programa económico. El Gobierno sostiene que el cambio permitirá reducir el costo que representa para el Estado mantener el combustible subsidiado y mejorar su abastecimiento.
La norma que habilita el financiamiento entró en vigor luego de su publicación en la Gaceta Oficial de Bolivia. El acuerdo había sido alcanzado a nivel técnico entre el Gobierno boliviano y el FMI en julio y posteriormente debía completar el proceso legislativo.
Un crédito ligado a un programa de reformas
El financiamiento contempla aproximadamente 1.369 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a unos USD 1.900 millones. El programa del FMI busca respaldar medidas orientadas a reducir los desequilibrios fiscales y externos, reconstruir las reservas internacionales y modernizar el sistema monetario y cambiario.
Además del crédito del organismo, el programa pretende facilitar el acceso de Bolivia a más de USD 5.000 millones adicionales provenientes de instituciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros organismos de desarrollo.
Entre los compromisos incluidos aparecen una mayor disciplina fiscal, una transición hacia un régimen cambiario más flexible y distintas reformas estructurales vinculadas con productividad, inversión y funcionamiento del sistema financiero.
El diésel, en el centro de las medidas
Uno de los cambios más sensibles anunciados por el Gobierno fue la eliminación del subsidio al diésel. La decisión busca acercar el precio interno al costo de importación y, según la administración de Paz, contribuir a garantizar un suministro más estable en un país que viene atravesando problemas de abastecimiento de combustibles.
La medida tendrá impacto directo sobre el precio del combustible y generó preocupación por sus posibles efectos sobre sectores que dependen del transporte y de los costos energéticos.
El Gobierno, a su vez, anunció medidas para amortiguar el impacto. Entre ellas figuran nuevos programas de asistencia, créditos con condiciones preferenciales para determinados sectores productivos y modificaciones en beneficios destinados a estudiantes y familias.
El desafío económico de Bolivia
El acuerdo llega en un contexto de fuertes desequilibrios económicos. El FMI señaló entre los problemas que enfrenta Bolivia los déficits fiscales persistentes, la caída de la producción de hidrocarburos, el descenso de las reservas internacionales y las distorsiones en los mercados cambiario y de productos.
El Gobierno de Paz presentó el financiamiento como una herramienta para estabilizar la economía y recuperar el acceso a recursos internacionales. Al mismo tiempo, las medidas asociadas al programa implican cambios relevantes en el esquema de subsidios y en la política económica del país.
La implementación del acuerdo y sus efectos sobre los precios, las reservas, las cuentas públicas y la actividad económica serán algunos de los principales desafíos de la administración boliviana durante los próximos meses.
