El deportista alemán falleció durante un descenso a gran velocidad cerca de Salzburgo, Austria. Había ganado la Hellenic Mountain Race en mayo y tenía el récord mundial del Triple Everesting.
El mundo del ultra-ciclismo quedó conmocionado por la muerte de Max Riese, uno de los referentes internacionales de la disciplina. El deportista alemán, de 36 años, falleció luego de chocar contra un ciervo mientras descendía a gran velocidad cerca de Salzburgo, Austria, donde residía.
El impacto fue de tal magnitud que su bicicleta quedó destruida. Una conductora que circulaba por la zona encontró al ciclista gravemente herido al costado del camino y dio aviso a los servicios de emergencia, pero los profesionales no pudieron salvarle la vida.
De acuerdo con testimonios recogidos por la Policía y personas cercanas al deportista, el ciervo habría cruzado la ruta justo cuando Riese realizaba el descenso. Entre los elementos encontrados en el lugar había pelos del animal adheridos a la indumentaria del ciclista, una evidencia que respaldó la hipótesis del choque.
La noticia fue comunicada por GravGrav, la organización fundada por Riese para impulsar el ciclismo de ultra-endurance en las modalidades de gravel y montaña.
“Max era un alma excepcional. Se preocupaba profundamente por las personas y por la comunidad que lo rodeaba”, expresó la organización al despedirlo.
Un deportista que atravesaba su mejor momento
La muerte de Riese ocurrió cuando atravesaba una etapa destacada de su carrera. En mayo de 2026, había ganado la Hellenic Mountain Race, una de las competencias más exigentes del calendario internacional de ultra-ciclismo.
En agosto, además, había terminado segundo en la Silk Road Mountain Race. También tenía previsto participar en la Taurus Mountain Race, competencia a la que finalmente no pudo llegar.
Su trayectoria también estaba marcada por un récord mundial conseguido en 2025. Riese completó el denominado Triple Everesting, un desafío que consiste en acumular 26.544 metros de desnivel positivo, equivalente a subir tres veces la altura del monte Everest.
El ciclista consiguió la marca en los alrededores de Salzburgo, cerca de su hogar. En este tipo de desafío, los tiempos destinados a comer o dormir forman parte del registro total, lo que convierte a la resistencia y la administración del esfuerzo en elementos centrales.
Más que un corredor de ultra-resistencia
Riese no se había destacado únicamente por sus resultados deportivos. También había construido una comunidad alrededor del ultra-ciclismo a través de GravGrav.
En una entrevista con Cycling Weekly, había recordado una de sus primeras grandes aventuras sobre una bicicleta: recorrer en un mismo día el trayecto entre Salzburgo y Múnich, una distancia superior a los 500 kilómetros.
También había conseguido el cuarto puesto en el Tour Divide, una de las pruebas más reconocidas del ultra-bikepacking.
Tras conocerse su muerte, una marca vinculada a su actividad como ciclista de investigación y desarrollo publicó un mensaje de despedida en redes sociales y destacó el vínculo que había generado con otros corredores.
“Tu espíritu seguirá viviendo a través de la comunidad que construiste”, expresó.
La organización GravGrav también llamó a mantener vivo el legado de Riese a través de los valores que marcaron su trayectoria: pedalear, explorar, conectar personas y sostener la comunidad que el deportista había ayudado a construir.
