Varias muestras inauguradas en distintos espacios culturales de la Fundación Larivière y galerías de la zona invitan a conciliar opuestos, integrar mundos y explorar las tensiones entre lo industrial y lo artesanal.
Una serie de exposiciones contemporáneas en el sur de la Ciudad de Buenos Aires ponen el foco en la contradicción y el descarte, reuniendo las miradas de artistas como Laura Ferro y Luciana Lamothe.
En la sala de la Fundación Larivière, ubicada en La Boca, una instalación aromática compuesta por una nube de lana negra transporta al visitante directamente hacia los campos de la Patagonia. Bajo el título Lana negra y con la curaduría de Gonzalo Golpe, la muestra de Laura Ferro parte de una historia familiar —la ausencia de su tía abuela Delia— para reflexionar sobre la exclusión y el descarte. Como explica la artista, en el mercado industrial de la lana merino, la variedad oscura es rechazada por no admitir tintura, reflejando una lógica de segregación que también se traslada al ámbito de la cría ovina.
A pocos metros, sobre la vereda de enfrente en la galería Barro, la exposición Prefiero fierro de Luciana Lamothe —curada por Sofía Dourron— profundiza en la convivencia de opuestos. Con monumentales esculturas que superan los tres metros de altura, dibujos y pinturas sobre madera, la artista logra la proeza de transformar pesados caños de hierro utilizados en la industria petrolera en formas de apariencia flexible y orgánica, redefiniendo la relación con el espacio material.
De este modo, la agenda cultural del sur porteño consolida un circuito donde la materia, la memoria y la contradicción se convierten en el motor de la creación artística contemporánea.
