El Xeneize ya tiene acordado el contrato con el mediocampista, pero la diferencia económica con el club cordobés traba la operación. El jugador presiona para sumarse al plantel de Juan Román Riquelme.
A pocas horas de que venza la prórroga excepcional otorgada por la lesión de Tomás Aranda, la dirigencia de Boca Juniors intensifica las gestiones finales para cerrar la incorporación de Matías Galarza, el volante que se convirtió en la gran obsesión del club en este receso.
Con el tiempo en contra y un margen que expira este lunes a las 20 horas, las conversaciones entre la institución de la Ribera y Talleres de Córdoba atraviesan horas decisivas. Tras haber rechazado una primera oferta formal de cuatro millones de dólares por el ochenta por ciento de la ficha, el presidente del club cordobés, Andrés Fassi, se mantiene inflexible y exige el pago de la cláusula de rescisión estipulada en seis millones limpios por el ciento por ciento del pase, contemplando que la entidad cordobesa posee el sesenta por ciento de los derechos y el Genk de Bélgica el cuarenta restante. Pese a la brecha económica, el mediocampista de 24 años ya le manifestó a la cúpula directiva su firme deseo de emigrar y cuenta con un acuerdo salarial cerrado con el Xeneize, apostando a que su postura distienda la negociación. En sintonía con este escenario, el propio cuerpo técnico encabezado por Omar de Felippe reconoció la complejidad de retenerlo tras el triunfo ante Unión: «Si la dirigencia y él deciden irse, listo», admitió el DT, quien en paralelo ya solicitó el retorno anticipado de Jabes Saralegui —actualmente a préstamo en Tigre— en caso de que la operación por Galarza se caiga definitivamente.
De este modo, las próximas horas serán determinantes para definir si el volante ofensivo logra destrabar su salida hacia Buenos Aires o si el club cordobés logra retenerlo hasta el final de la temporada.
