El equipo diseñó una herramienta estadística que diferencia las alteraciones genéticas peligrosas de aquellas vinculadas al envejecimiento natural de las células.
Un equipo de la Escuela de Medicina de Harvard presentó un nuevo sistema capaz de identificar, entre miles de cambios en el ADN, cuáles son los responsables directos del inicio de tumores. La investigación fue publicada recientemente en la revista Nature Genetics.
El método permite medir el «potencial cancerígeno» de cada mutación comparando su frecuencia en células sanas y en tumores de esófago, sangre y colon. Uno de los hallazgos principales es que la edad de diagnóstico de los pacientes ayuda a determinar la agresividad de una mutación: si aparece en jóvenes, es más probable que sea dañina.
Este avance promete mejorar la prevención y los tratamientos personalizados al reducir los falsos positivos en el análisis genético.
