Daniela Delgado, dueña de «El Maná», regala desayunos calientes y armó un ropero comunitario en la calle.
Mientras el invierno pega fuerte en el sur, la panadería «El Maná» se puso la diez. En la calle y sobre baldes, ofrecen café, té, tortas fritas y bizcochitos para los barrenderos y la gente que más lo necesita.
«Tengo que hacer algo», dijo Daniela, quien no solo dona comida sino que entregó su propia campera para la colecta de abrigos. El sistema es simple: si donás ropa linda y limpia, ¡te llevás media docena de facturas gratis!. La movida es tan exitosa que ya entregan por día seis bandejas de tortas fritas y bolsas de medio kilo de pan para que nadie se quede con hambre.
¡Una lección de humildad desde el extremo sur de nuestra provincia!
