Un informe de CACE e IDESA advierte que el esquema tributario provincial desalienta la formalización. Las retenciones automáticas penalizan lo digital frente al efectivo.
El desarrollo del ecosistema digital en Argentina enfrenta un obstáculo estructural que condiciona su crecimiento: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (ISIB). Según un reciente informe elaborado por el instituto IDESA para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la actual arquitectura de retenciones y percepciones provinciales se ha convertido en una barrera que castiga la formalidad y beneficia a las operaciones marginales.
El estudio destaca que Argentina es el tercer mercado de e-commerce más grande de la región, con una facturación que supera los $34 billones. Sin embargo, cada operación digital activa mecanismos de retención anticipada que afectan la liquidez de las empresas. En contraste, las transacciones en efectivo escapan a este control, generando una asimetría competitiva que desincentiva a los pequeños vendedores a incorporarse al sistema formal.
Para las pymes, el impacto es doble: no solo pierden flujo de caja diario, sino que enfrentan una complejidad administrativa que las grandes empresas pueden mitigar con mayores recursos.
