Uribelarrea se consolida como el destino predilecto para el turismo de cercanía, combinando la tradición del asado criollo con bodegas boutique y pastas artesanales.

A escasos kilómetros de la Capital Federal, un pequeño pueblo de casas antiguas y calles serenas atrae a miles de visitantes cada fin de semana. Se trata de Uribelarrea, un enclave rural que logra fusionar el encanto de la Toscana con la identidad bonaerense, ofreciendo un refugio ideal para desconectar de la rutina urbana.
El auge de este destino responde a una oferta integral que satisface todos los sentidos. Por un lado, la reciente incorporación de viñedos propios permite a los turistas disfrutar de catas de vino sin alejarse de la provincia. Por otro, su polo gastronómico destaca por la calidad de sus pastas caseras y el clásico asado a la cruz, servido en restaurantes que conservan la fachada de época. El crecimiento del pueblo ha sido impulsado tanto por la demanda turística como por nuevos emprendedores que ven en su entorno histórico el escenario perfecto para proyectos vitivinícolas y culinarios.
Con su mezcla de aire puro e historia, este rincón del partido de Cañuelas se posiciona como una opción imbatible para quienes buscan un descanso corto y de calidad.
