El ala moderada y los sectores combativos miden fuerzas en torno a la metodología de protesta contra las reformas del Poder Ejecutivo nacional.
Las decisiones estratégicas de las centrales obreras frente a planes de reforma de corte liberal suelen reflejar las tensiones internas entre las diversas corrientes que componen su estructura orgánica. Mientras las expresiones del sindicalismo de servicios y transporte se inclinan por un escalonamiento de la conflictividad para preservar los canales de negociación colectiva, las ramas vinculadas a la industria y la energía presionan por medidas de acción directa de impacto inmediato. El debate en torno a la intensidad de la protesta busca optimizar el poder de fuego gremial sin resentir la sustentabilidad de los fondos de las organizaciones sindicales.
La sede central de la Confederación General del Trabajo (CGT), ubicada en Azopardo 802, será el escenario de una discusión clave a partir de las 14, cuando se reúna formalmente el Consejo Directivo cegetista. El temario oficial está monopolizado por la definición de la fisonomía que adoptará la nueva fase del plan de lucha contra la administración de Javier Milei. En el recinto convivirán dos posturas metodológicas bien definidas: la aplicación de un esquema de protestas rotativas por sectores o la convocatoria a una huelga general de 36 horas, una medida que implicaría el quinto paro general de actividades desde el cambio de gestión en diciembre pasado.
El resultado de la votación interna determinará el grado de cohesión del triunvirato de conducción nacional.
