El defensor de Huracán rompió el silencio tras la histórica clasificación y denunció un trato denigrante por parte del árbitro en medio de un clima de extrema tensión.
La victoria épica del Globo ante Boca quedó manchada por una acusación que sacude al arbitraje argentino. Fabio Pereyra asegura que el juez Pablo Echavarría utilizó términos despectivos y agravios personales antes de mostrarle la segunda tarjeta amarilla, transformando un reclamo deportivo en un conflicto de ética profesional que ya genera repudio en Parque Patricios.
El defensor relató que el incidente se originó tras una violenta infracción no sancionada contra Óscar Romero. Al acercarse para exigir justicia, la respuesta del colegiado habría sido un insulto directo hacia su madre, provocando la reacción del jugador y su posterior expulsión en un momento crítico del partido.
Para Pereyra, lo ocurrido en el campo de juego cruzó todos los límites permitidos. El zaguero calificó el accionar de Echavarría como vergonzoso, remarcando que la diferencia de jerarquía y edad debería garantizar un trato respetuoso que, según su testimonio, brilló por su ausencia durante el alargue en la cancha de Boca.
A pesar de jugar con nueve hombres por la doble expulsión sufrida en apenas un minuto, Huracán logró imponerse por 3-2 y avanzar de fase. Sin embargo, el foco se desplazó de la hazaña deportiva a la integridad del referato, poniendo bajo la lupa la impunidad con la que ciertos jueces se dirigen a los protagonistas.
El debate sobre el abuso de autoridad en el fútbol local vuelve a instalarse con fuerza. Mientras el plantel celebra el pase a cuartos de final, la dirigencia evalúa los pasos a seguir ante una situación que consideran una falta de respeto sistémica contra los futbolistas profesionales.
