La parálisis legislativa de seis meses voló por los aires en la primera sesión del año. Mario Ishii pateó el tablero contra la gestión de Axel Kicillof, la vicegobernadora le apagó el audio en pleno discurso y Sergio Berni exigió que los legisladores devuelvan sus sueldos por «quedarse de brazos cruzados» ante la crisis del Conurbano.
Las planificaciones de las agendas legislativas en contextos de alta vulnerabilidad socioeconómica, el codiseño de estrategias de contención social en los distritos de la provincia de Buenos Aires y la articulación de consensos en las comisiones parlamentarias constituyen variables de permanente análisis para la gobernabilidad del territorio bonaerense. Cuando los debates en el recinto de la Cámara de Senadores visibilizan tensiones internas terminales entre los intendentes del Gran Buenos Aires y la conducción del Poder Ejecutivo provincial, los mecanismos de negociación de Labor Parlamentaria se transforman en la única herramienta capaz de ordenar el tratamiento de las partidas de emergencia. Para las agencias de noticias y los editores enfocados en el monitoreo del presupuesto de salud, la infraestructura en el Conurbano y las internas del Partido Justicialista, evaluar estos quiebres en las bancadas mayoritarias resulta indispensable para analizar la estabilidad política del oficialismo.
La reanudación de la actividad legislativa en el Senado bonaerense se convirtió en el escenario de una fuerte confrontación interna dentro del peronismo, gatillada por el rechazo al tratamiento sobre tablas de los proyectos de emergencia alimentaria y sanitaria impulsados por el senador y alcalde bajo licencia de José C. Paz, Mario Ishii. El dirigente paceño cuestionó con dureza la falta de acompañamiento de sus pares para acelerar las iniciativas y lanzó una abierta crítica hacia la gestión del gobernador Axel Kicillof, a quien acusó públicamente de no recorrer el Conurbano para constatar la parálisis de los hospitales públicos y la proliferación de ollas populares en los barrios más postergados. La tensión escaló de manera inmediata cuando la presidenta del cuerpo, Verónica Magario, ordenó interrumpir el uso del micrófono de Ishii tras agotarse sus cinco minutos reglamentarios, medida que provocó la intervención inmediata de Sergio Berni, quien arremetió contra la vicegobernadora cuestionando el letargo de seis meses sin sesionar mientras la provincia sufría la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de sus rutas. En medio de las recriminaciones cruzadas, Berni sorprendió al proponer que los legisladores devuelvan sus dietas de los meses en que la cámara estuvo inactiva para financiar el sistema sanitario, obteniendo una respuesta tajante de Magario, mientras la oposición, representada por el bloque de Hechos y las bancadas libertarias, exigió respetar los acuerdos parlamentarios y recomendó que el oficialismo utilice su mayoría para garantizar el debate en las comisiones.
Las tensiones reflejadas en esta sesión preparatoria anticipan un complejo panorama para el tratamiento de las leyes clave que el Poder Ejecutivo bonaerense planea enviar en el corto plazo. Los coordinadores de los distintos bloques políticos intentarán restablecer los canales de diálogo rotos para evitar que la parálisis legislativa afecte el normal financiamiento de los municipios durante el segundo semestre de este año 2026.
