Representantes del Poder Ejecutivo y referentes del partido amarillo concretaron un nuevo cónclave en Casa Rosada. El objetivo central pasa por blindar las mayorías parlamentarias tras los recientes debates en el Congreso y proyectar un acuerdo electoral de cara a los próximos comicios presidenciales.
La Casa Rosada fue escenario este jueves de una cumbre clave entre altos funcionarios del Gobierno nacional y dirigentes de primera línea del PRO, en un encuentro que se extendió durante una hora y media y buscó consolidar los consensos políticos necesarios para la gestión de Javier Milei.
La reunión en Balcarce 50 contó por el lado oficialista con la participación del jefe de Gabinete, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem. En tanto, la representación del espacio amarillo estuvo integrada por el jefe de la bancada de diputados, Cristian Ritondo, y el secretario general del partido, Fernando de Andreis.
El cónclave sirvió para afianzar la coordinación legislativa tras la reciente sanción de la reforma del Banco Central en la Cámara baja, un hito que el oficialismo pretende replicar con el resto de las iniciativas estructurales que impulsa la administración central. Desde las filas del espacio aliado señalaron que la meta prioritaria de estas mesas de diálogo es «seguir construyendo confianza» y sumar proyectos propios al debate parlamentario, garantizando un dique de contención legislativo frente a la oposición. Más allá de la coyuntura del recinto, los operadores políticos reconocieron que la hoja de ruta también contempla las bases de sustentación para un entendimiento electoral mayor con vistas a 2027.
Con este nuevo acercamiento, el oficialismo busca blindar su gobernabilidad a corto plazo mediante un esquema de acuerdos permanentes, mientras los distintos socios de la coalición en ciernes evalúan los pasos a seguir en el terreno político y legislativo para lo que resta del año.
