En la Casa Rosada buscaron desactivar los ruidos internos y negaron un quiebre con la jefa de la bancada libertaria en el Senado. “Se dobla pero no se rompe”, aseguraron fuentes oficiales tras las diferencias de criterio expuestas por la senadora.
Los esquemas de coalición parlamentaria y convivencia política en las esferas del oficialismo suelen atravesar períodos de reconfiguración y tensión discursiva ante debates de alta sensibilidad institucional. Frente a las interpretaciones que sugerían un distanciamiento terminal entre las principales terminales del Poder Ejecutivo y las jefaturas de bloque en el Congreso, los voceros gubernamentales adoptaron una estrategia de contención y desescalada orientada a preservar la cohesión del espacio, encuadrando las disidencias técnicas como dinámicas habituales de la deliberación interna.
Las nuevas diferenciaciones públicas de Patricia Bullrich con el Gobierno generaron ruido dentro del oficialismo, pero en la Casa Rosada insisten en desescalar tensiones y niegan un quiebre con la jefa de la bancada libertaria en el Senado. “Se dobla pero no se rompe”, sostienen en los despachos oficiales. En el Ejecutivo buscaron restarle dramatismo al conflicto desatado por el rechazo de la senadora a retirar la postulación de la jueza María Verónica Michelli, y enfatizaron abiertamente que este desacuerdo puntual “no compromete el rumbo ni la eficacia de la gestión”.
El oficialismo mantendrá abiertas las líneas de negociación para garantizar la disciplina del bloque ante las reformas estructurales que ingresarán próximamente al Parlamento.
