Entre lecturas filosóficas y música de cámara, el predio de La Rural vivió una jornada de alta intensidad cultural que atrajo a miles de adolescentes y adultos.
La Feria del Libro se transformó este viernes en un epicentro de las artes. Mientras Fito Páez leía fragmentos de su obra teórica, la camerata de cuerdas del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón le ponía sonido a la pista central.
El despliegue fue calificado como una experiencia de calidad sonora y literaria. Páez abordó la historia de la música y el génesis de los ritmos que marcaron la historia, mientras instaba a la audiencia a hacer, pensar y gozar como acciones obligatorias para la supervivencia humana. En paralelo, el Teatro Colón ocupó una carpa gigante en la pista central, un espacio inédito que permitió al público disfrutar de la formación de cuerdas de mayor prestigio en el país fuera de su escenario tradicional.
El evento reafirmó la capacidad de la feria para unir el pensamiento académico con el fervor popular.
