El gobernador bonaerense rechazó la invitación para el 9 de Julio y marcó la cancha: no quiere fotos protocolares y exige respuestas concretas por la deuda millonaria acumulada.
Un desplante político que hace ruido en todas las mesas de la política y que se comenta en los grupos de WhatsApp de la militancia: Kicillof no va a estar en Tucumán con Javier Milei y, aunque agradeció la invitación del tucumano Osvaldo Jaldo, dejó claro que cualquier encuentro con la Casa Rosada tiene que ser por temas de gestión real. La provincia de Buenos Aires sigue reclamando los 17,8 billones de pesos que el gobierno nacional no reconoce, un conflicto que ya llegó a la Corte Suprema con ocho denuncias presentadas por el equipo del gobernador, quien busca mantenerse como el referente principal del peronismo de cara a las elecciones del próximo año.
La data que manejan en Tucumán es que la tensión política se siente en el aire: mientras Jaldo apoya las leyes del oficialismo nacional, Kicillof elige tomar distancia y no validar actos con el Presidente si antes no hay una charla seria de trabajo. La gran incógnita de la jornada es cómo se van a manejar la logística presidencial y la de Victoria Villarruel, quien también viaja a la provincia en un vuelo separado, en un clima donde la grieta y las internas de poder dominan el escenario del festejo patrio por el aniversario de nuestra Independencia Nacional.
Una jornada de mucha rosca y posicionamientos políticos en la previa del 9 de julio.
