El IPC del Indec mostró un repunte impulsado por el mal tiempo sobre hortalizas y el ajuste constante de las tarifas. El acumulado de los primeros siete meses del año llegó al 19,3%.
La inflación volvió a acelerarse en julio tras tres meses seguidos a la baja. De acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Indec, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 2,1%, superando el 1,9% alcanzado en junio. De este modo, la variación acumulada en lo que va del año llegó al 19,3%, mientras que la medición interanual se ubicó en 33,8%.
El dato cortó la racha descendente y dejó sin margen el objetivo oficial de perforar el piso del 1%. El principal motor de esta aceleración estuvo en los precios estacionales, que se dispararon un 4,5% debido a factores climáticos: la falta de sol y las bajas temperaturas afectaron severamente la producción de verduras y hortalizas. A esto se sumó el impacto de la temporada estival de receso escolar en el rubro Recreación y Cultura.
Por otro lado, los servicios públicos continuaron ejerciendo una presión constante sobre el nivel general. El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles trepó un 2,2%, retroalimentando el índice mes a mes para evitar el atraso tarifario.
Como contrapartida, la inflación núcleo se mantuvo por debajo del índice general (reflejando el enfriamiento del consumo), mientras que el sector de Prendas de vestir y calzado anotó una caída del 1,3%, amortiguado por la apertura de importaciones y la pérdida de poder adquisitivo.
La medición nacional quedó en sintonía con las proyecciones de las consultoras privadas, aunque mostró una distancia respecto a la Ciudad de Buenos Aires, donde la inflación del mismo mes trepó al 2,9%.
