Pese a la mejora en los contactos tras la asistencia por los terremotos, en la Casa Rosada aseguran que no hay planes para reabrir la embajada argentina en Caracas en el corto plazo y exigen una transición política.
El Gobierno nacional ratificó que no retomará las relaciones diplomáticas plenas con Venezuela hasta que se concrete un proceso electoral democrático, manteniendo una postura cautelosa a pesar de los recientes gestos de diálogo humanitario.
Desde el Ejecutivo nacional manifestaron que, si bien el vínculo bilateral mejoró a partir de la asistencia enviada por los terremotos de junio y los contactos coordinados por Pablo Quirno, no existe un plan inmediato para reabrir la embajada argentina en Caracas. La posición oficial frene así las expectativas de una reapertura gradual analizada en agosto, condicionando cualquier normalización a la evolución democrática y a la resolución de la situación de pendientes como la liberación de Germán Giuliani. Las relaciones se encontraban quebradas desde los comicios de julio de 2024, cuando la proclamación de Nicolás Maduro sin publicación de actas derivó en el desconocimiento opositor y en una fuerte confrontación por parte de Javier Milei.
Con la llegada de Delcy Rodríguez a la conducción interina y el respaldo a la estrategia de Donald Trump para la transición, la Casa Rosada moderó su exposición pública, aunque continúa supeditando el vínculo a la reconstrucción institucional y a la definición de garantías electorales impulsadas en las negociaciones recientes. Por el momento, los canales abiertos se limitan estrictamente a cuestiones humanitarias, consulares y operativas.
De este modo, la administración libertaria mantiene su exigencia de legitimidad democrática en el plano internacional antes de dar cualquier paso hacia el restablecimiento formal de los lazos diplomáticos.
