Durante una reunión de casi cinco horas con legisladores de La Libertad Avanza, el Presidente negó la crisis en la economía real y ordenó no ceder ante las críticas. El intento de derogar la Ley de Emergencia en Discapacidad en el Presupuesto desató tensiones internas.
En una escalada de intransigencia discursiva y política, el presidente Javier Milei encabezó una extensa reunión de casi cinco horas a puertas cerradas en la Casa Rosada, donde reunió primero a sus ministros y luego a los diputados y senadores de La Libertad Avanza (LLA) con una bajada de línea tajante: ordenar a su tropa que rechace categóricamente cualquier señal de deterioro económico.
Durante el encuentro, que incluyó la habitual diatriba presidencial contra periodistas y economistas críticos, el jefe de Estado se enfrentó a una veintena de preguntas formuladas por los propios legisladores oficialistas. Lejos de matizar el diagnóstico, Milei negó de plano una caída en la actividad económica, desmintió la destrucción de puestos de trabajo y refutó el desplome del poder adquisitivo de las familias. «Javier está parado en que todo está funcionando bien. Como enceguecido», graficó uno de los asistentes a la cumbre en la sede gubernamental, reflejando cómo, frente al retroceso en las encuestas y la presión pública, el mandatario opta por atrincherarse y radicalizar sus posturas.
Sin embargo, el mandato presidencial de negar la crisis genera fuertes ondas expansivas y cortocircuitos operativos con el ala política del oficialismo. El punto de máxima tensión estalló con la confección del Presupuesto 2027, cuya redacción incluyó en su capítulo 6 un intento por derogar artículos de la Ley de Emergencia en Discapacidad. La jugada cayó como un bombazo en el Congreso, justo cuando los operadores parlamentarios negociaban delicadamente con los bloques aliados para evitar una derrota legislativa en esa materia.
La descoordinación interna quedó en evidencia cuando se supo que ni el Ministerio de Salud —área bajo cuya órbita opera Discapacidad— ni el propio Martín Menem en la Cámara baja estaban al tanto de la incorporación de ese polémico artículo, diseñado por el equipo económico y avalado por la Secretaría Legal y Técnica antes de la firma presidencial. Ante las advertencias del bloque parlamentario, que recordó haber sufrido derrotas previas en votaciones similares, el oficialismo debió dar marcha atrás y retornar al plan original. No obstante, en las terminales legislativas advierten que el análisis detallado de la «ley de leyes», especialmente en rubros sensibles como la obra pública negociada con los gobernadores, podría desatar nuevos chisporroteos con la oposición.
De este modo, la intransigencia macroeconómica del Ejecutivo choca permanentemente con la frágil aritmética parlamentaria, dejando al descubierto fisuras operativas en el corazón del oficialismo.
