Dmitri Peskov sostuvo que Moscú continúa abierto a negociar, aunque afirmó que no existen condiciones para reactivar las conversaciones y volvió a reclamar la retirada ucraniana del Donbás.
El Kremlin endureció las condiciones para una eventual cumbre entre los presidentes de Rusia, Vladimir Putin; Estados Unidos, Donald Trump; y Ucrania, Volodimir Zelensky. Moscú aseguró que los tres mandatarios solo deberían reunirse cuando exista un acuerdo capaz de poner fin a la guerra.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, explicó que el objetivo de una eventual reunión no sería sentar a los líderes frente a frente para resolver sus diferencias, sino concretar y firmar los términos de una solución que previamente haya sido negociada.
“Ellos pueden reunirse solo para firmar los acuerdos”, afirmó Peskov, quien además señaló que ese eventual pacto podría incluir una gran cantidad de detalles y cuestiones que deberían resolverse antes de una cumbre.
La declaración se produjo mientras el proceso diplomático entre Moscú y Kyiv continúa prácticamente paralizado. El propio Kremlin reconoció recientemente que las conversaciones se encuentran “totalmente estancadas” y que, por el momento, no existen nuevas propuestas capaces de reactivar el diálogo.
Rusia dice estar abierta al diálogo, pero mantiene sus exigencias
A pesar del escenario de bloqueo, Peskov sostuvo que Moscú no cerró la puerta a las negociaciones.
“Nos mantenemos abiertos a las negociaciones”, afirmó el portavoz, aunque inmediatamente aclaró que Rusia “de momento no vemos premisas” para retomar las conversaciones.
Uno de los principales puntos de conflicto continúa siendo el territorio ocupado por las fuerzas rusas. Peskov sostuvo que Ucrania conoce las exigencias de Moscú y mencionó específicamente el retiro de las tropas ucranianas de todo el Donbás, una condición que Kyiv rechaza.
“La parte ucraniana conoce perfectamente nuestras demandas”, afirmó el funcionario ruso, quien acusó al gobierno de Zelensky de no estar dispuesto a discutirlas mediante una negociación.
Mientras tanto, las operaciones militares continúan y las posiciones de ambos países permanecen alejadas de un acuerdo.
Washington mantiene contactos con Moscú
En paralelo al estancamiento de las negociaciones oficiales, Estados Unidos mantiene abiertos canales de comunicación con Rusia y Ucrania.
Zelensky confirmó que Washington informó a Kyiv sobre una serie de reuniones desarrolladas en Moscú durante los últimos días. El presidente ucraniano no precisó quiénes participaron ni cuáles fueron los temas abordados, aunque agradeció a la administración estadounidense por compartir la información.
“Hoy recibimos información de la parte estadounidense sobre las reuniones en Moscú que tuvieron lugar estos días”, escribió Zelensky.
Los contactos coincidieron con la presencia en Moscú de John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La visita generó versiones sobre posibles conversaciones vinculadas con la guerra, aunque no se confirmó públicamente un objetivo específico.
El Kremlin, por su parte, restó importancia a las especulaciones sobre el contenido de esos encuentros.
Putin continúa con su agenda diplomática
Mientras las conversaciones sobre Ucrania permanecen trabadas, Putin continúa desarrollando su agenda internacional.
El mandatario ruso recibió en su residencia de Novo-Ogariovo al presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, uno de sus principales aliados. Durante el encuentro, ambos destacaron la cooperación bilateral y el crecimiento del intercambio comercial entre los dos países.
La agenda de Putin también contempla una reunión con el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, prevista para el 1 de septiembre en Biskek, durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái.
Según el Kremlin, ambos dirigentes abordarán la situación en Medio Oriente y las relaciones bilaterales.
Así, mientras Moscú insiste en que una eventual cumbre con Trump y Zelensky solo debería concretarse cuando exista un acuerdo listo para ser firmado, la diplomacia internacional continúa buscando una salida a una guerra que permanece sin una solución a la vista.
