La bailarina y conductora relató en su programa de streaming cómo un novio de aquel momento arrojó el teléfono desde un séptimo piso. El hecho ocurrió cuando intentó constatar un mensaje sospechoso en la pantalla del dispositivo sobre la mesa.
El seguimiento de las declaraciones efectuadas por las figuras del ámbito del entretenimiento local en los nuevos formatos de transmisión digital provee a los portales de espectáculos un flujo constante de material de archivo y revisión biográfica. Las confesiones sobre relaciones pasadas y dinámicas de pareja suelen despertar un inmediato interés en la audiencia debido a la empatía o la sorpresa que generan las situaciones de la vida cotidiana llevadas al extremo. Para las secciones orientadas al registro del espectáculo porteño, analizar estas anécdotas permite enriquecer la crónica de las personalidades más mediáticas del país.
En la última emisión de su programa de streaming AME (Al modo Escudero), emitido a través de la plataforma 11 Reyes, Silvina Escudero sorprendió a sus compañeros de mesa y a los oyentes al compartir una vivencia ocurrida años atrás con un novio cuya identidad prefirió resguardar. Mientras en el panel debatían sobre la costumbre de revisar los teléfonos móviles dentro de los vínculos amorosos, la conductora rememoró el instante en que vio una dirección llamativa en un mensaje que le llegó a su pareja durante una reunión. Al pedirle explicaciones y solicitar ver el contenido debido al nerviosismo que mostró el hombre, este reaccionó arrojando el aparato de forma directa por el balcón de un séptimo piso para que se estrellara contra el asfalto, evitando así que ella descubriera una presunta infidelidad o engaño amoroso.
El relato de la conductora se produce en medio de una etapa de cambios en su plano personal, tras conocerse semanas atrás su separación de Federico, con quien había contraído matrimonio en el año 2022. Si bien en las redes sociales comenzaron a tejerse especulaciones que vinculaban la historia con viejos noviazgos de alta exposición como el que mantuvo con Matías Alé, la protagonista de la anécdota optó por mantener el misterio sobre el nombre del involucrado.
