El astillero Tandanor diseñó una embarcación de apoyo logístico junto a la firma finlandesa Aker Arctic. El plan busca complementar la tarea del rompehielos Almirante Irízar, pero se encuentra pausado por falta de pagos y definiciones políticas.
Argentina proyecta fortalecer su presencia estratégica en el continente blanco mediante la incorporación de un nuevo buque polar de apoyo logístico. El desarrollo, impulsado por el Ministerio de Defensa y la Armada, completó sus primeras fases de diseño técnico en el astillero estatal Tandanor, aunque actualmente enfrenta demoras presupuestarias que condicionan su inicio de construcción.
La nueva embarcación fue diseñada bajo normas internacionales del Código Polar, contando con un casco reforzado capaz de navegar en aguas con hielo de primer año. El objetivo central es que este buque se integre al sistema logístico nacional junto al ARA Almirante Irízar, permitiendo un abastecimiento más eficiente de las bases antárticas y ampliando la capacidad de investigación científica con laboratorios propios a bordo. Sin embargo, el proyecto se encuentra en una fase crítica: las etapas finales de ingeniería están frenadas debido a una deuda de 1,5 millones de dólares con la empresa socia Aker Arctic. En un contexto de posibles privatizaciones de empresas públicas, la continuidad de Tandanor en el proyecto es uno de los ejes del debate político actual.
La concreción de esta unidad resulta vital para reducir la dependencia de recursos externos y consolidar la proyección geopolítica de Argentina en el extremo sur.
