El escritor mexicano Adalberto Ortiz presentó en Madrid su nuevo álbum ilustrado, una obra que apuesta por la imaginación y la comprensión de la neurodivergencia sin recurrir a moralejas ni enseñanzas forzadas.
El escritor mexicano Adalberto Ortiz presentó en Madrid Juan, el inconstante, un álbum ilustrado que busca convertirse en una herramienta de acompañamiento para niños neurodivergentes en las aulas. La obra, ilustrada por Gabriel Pacheco y publicada por Diego Pun Ediciones, será promovida en colegios españoles con el objetivo de abrir espacios de reflexión e identificación entre los más chicos.
«A Juan le interesa todo y no le interesa nada. Juan sabe de muchas cosas, pero en ninguna se queda», resume Ortiz sobre el protagonista del libro, un personaje que refleja la curiosidad constante y la diversidad de intereses que atraviesan a muchos niños.
Lejos de ofrecer una moraleja o un mensaje didáctico, el autor explicó que el propósito de la obra es despertar preguntas, estimular la imaginación y brindar una mirada comprensiva sobre la inconstancia.
Una historia inspirada en la vida real
Ortiz reveló que el personaje está inspirado en su hermano mayor, a quien durante años observó con admiración por su facilidad para aprender sobre múltiples temas. Con el paso del tiempo, entendió que aquello que muchos consideraban un defecto era, en realidad, una forma diferente de ver el mundo.
«Hoy mi hermano me ayuda con ideas y creatividad. Tiene una mirada mucho más amplia que la mía», expresó el escritor, quien destacó que el libro propone describir esa condición sin juzgarla ni castigarla.
Ilustraciones que potencian la imaginación
El trabajo del ilustrador Gabriel Pacheco aporta un universo visual cargado de simbolismo. El protagonista aparece con grandes gafas rojas, ropa inspirada en otra época y acompañado por pájaros azules que lo rodean mientras se balancea en un columpio suspendido en el cielo.
Según Pacheco, Juan representa a un niño que se siente seguro de sí mismo a pesar de ser visto como diferente por quienes lo rodean. Además, las escenas con elementos de realismo mágico funcionan como una invitación a expandir la imaginación y aceptar distintas maneras de percibir la realidad.
