El exentrenador de la Academia reconoció que su continuidad era insostenible tras la agónica eliminación en la Copa Argentina. «Yo estaba firme, pero entendía la situación y no iba a ser una traba para el club», aseguró en diálogo radial.
Un día después de dejar su cargo como director técnico de Racing Club a raíz de la dura derrota frente a Boca Juniors, Juan Pablo Vojvoda rompió el silencio este martes para referirse a su salida, detallar el contenido de su última charla con el presidente Diego Milito y hacer un balance de su ciclo en Avellaneda.
En declaraciones a Dsports Radio, el exestratega albiceleste admitió que la decisión fue tomada por la dirigencia tras el golpe copero, aunque aclaró que su intención inicial era dar la cara y continuar al frente del plantel. «Yo no tenía problemas en hablar el otro día. Fue una decisión del club. Les dije a los dirigentes que yo no me iba a esconder por un resultado. Sigo lastimado, golpeado», expresó. Asimismo, confirmó que este martes pasará por el predio para despedirse de los jugadores, un plantel que quedará transitoriamente bajo las órdenes de la dupla integrada por Sebastián Chirola Romero y Luciano Aued hasta fin de año.
Consultado sobre los pormenores de la reunión con Milito, Vojvoda reconoció que aceptó la determinación institucional con pragmatismo futbolístico: «Fue una decisión del club y la acepté. Yo estaba firme, pero entendía la situación. No voy a ser una traba para Racing. Cualquier proceso sin resultados es difícil de sostener». El técnico también rememoró los minutos finales de la caída ante el Xeneize, donde ganaban 2-0 y sufrieron la remontada sobre el epílogo: «Todavía le estoy dando vueltas a los tres cabezazos en el área. Me hago responsable, como se hacen responsables los jugadores también».
Por último, el DT se refirió al contexto de transición y a las dificultades para armar el equipo tras las bajas sensibles de pilares como Gabriel Rojas y Santiago Sosa, además de las salidas previas de Juan Nardoni, Maximiliano Salas y Facundo Mura. «Yo acepté este desafío y sabía qué plantel iba a conducir. En el día a día te vas encontrando con otras cosas, jugadores que se quieren ir o que prefieren no estar más en un club grande», concluyó.
Una salida marcada por el dolor deportivo y la autocrítica, que cierra un ciclo condicionado por los resultados y las urgencias institucionales de la Academia.
