El delantero argentino superó los estudios médicos junto al plantel tras sus vacaciones. Aunque el conjunto culé busca concretar su pase, la dirigencia colchonera reitera que el atacante no está a la venta.
Julián Álvarez se reincorporó este lunes a los entrenamientos del Atlético de Madrid tras sus vacaciones del Mundial, en un contexto atravesado por los rumores sobre su posible traspaso al Barcelona.
El atacante de la Selección Argentina acudió al Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria para someterse a las pruebas de esfuerzo junto a sus compañeros Álex Baena y Marcos Llorente. Pese a que el Barcelona ha elevado distintas propuestas formales por su fichaje, la cúpula directiva del Atlético rechazó las ofertas. Miguel Ángel Gil Marín, accionista mayoritario del club, fue contundente sobre la postura institucional: “No queremos transferirlo, no aceptamos la oferta de 100 millones de euros, ni aceptaremos una de 150, ni de 200”.
Por su parte, el entrenador Diego Simeone ratificó la postura de la dirigencia al señalar que deportivamente están complacidos de contar con el jugador. Sin embargo, la intención del delantero choca con la posición del club, ya que Álvarez declaró públicamente durante la cita mundialista que «lo mejor para todos es una transferencia» para cumplir su sueño. Con un contrato vigente hasta 2030 y una cláusula de rescisión fija en 500 millones de euros, la situación se complejiza además por el expediente disciplinario que la RFEF inició contra el Barcelona por contactar a un futbolista con vínculo activo.
La Araña ya trabaja a la par del grupo a la espera de definiciones sobre la continuidad de su carrera.
