Frente a la amenaza de temporales severos impulsados por el fenómeno climático de «El Niño», el Gobierno porteño puso en marcha un esquema integral de coordinación y respuesta que abarca a las quince comunas del distrito.
Ante la previsión de precipitaciones por encima de los parámetros normales, ráfagas de viento y el riesgo de anegamientos provocados por la saturación pluvial y las sudestadas, la administración local reforzó los controles operativos. El dispositivo abarca un despliegue territorial sobre 177 puntos estratégicos —divididos en ochenta y tres puestos fijos en pasos bajo nivel y noventa y cuatro móviles dedicados a la verificación de desagües—, operados de manera articulada por diez organismos estatales bajo la órbita del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
El plan de contingencia se activa de manera escalonada en sintonía con las directivas del Servicio Meteorológico Nacional, transitando desde las etapas de relevamiento preventivo y alertas amarillas hasta el despliegue físico total de los equipos en terreno cuando las advertencias alcanzan niveles de mayor gravedad.
