Con pérdidas de 50 mil dólares diarios por cada buque parado, el sector agroexportador exige la liberación de las rutas en Quequén y Bahía Blanca.
La parálisis en los puertos de Quequén y Bahía Blanca escala a niveles alarmantes. El paro total iniciado el 7 de abril por transportistas de Buenos Aires y Córdoba, motivado por el alza de combustibles, derivó en bloqueos persistentes que impiden la llegada de camiones a las terminales. Ciara-CEC y otras entidades del sector alertaron que la situación está provocando un deterioro financiero «gravísimo» para toda la cadena productiva.
El combustible representa hoy el 35% del costo total del flete, y el aumento del gasoil tras el conflicto en Medio Oriente detonó la protesta. Según cifras de Fadeaac, el valor de referencia para un trayecto de 100 km ronda los $25.389 por tonelada, cifra que los transportistas consideran insuficiente. Por su parte, cada día de inactividad de un buque en el muelle genera sobrecostos de USD 50.000, sumado al gasto adicional de almacenamiento en silobolsas para los productores que no pueden despachar su mercadería.
El conflicto amenaza con extenderse si no se logra un nuevo acuerdo tarifario, poniendo en riesgo el ingreso de divisas clave para la macroeconomía nacional durante este trimestre.
