Las condiciones climáticas obligaron a un cambio de estatus sanitario en toda la provincia. «No estamos en una lucha activa para exterminarla», aseguró Carlos Roldán.
Ante la imposibilidad de erradicar la garrapata bovina en un ambiente propicio para su evolución, los productores correntinos optaron por una estrategia de «convivencia amigable». Carlos Roldán, referente de las Sociedades Rurales locales, explicó que la provincia ya opera como zona de control total para evitar mayores perjuicios económicos.
El esquema de erradicación resultó ser ineficiente frente a la realidad climática de la región. Según Roldán, el cambio de estrategia fue doloroso al principio, provocando víctimas por enfermedades parasitarias en el rodeo. Sin embargo, el ajuste de los protocolos sanitarios permitió alcanzar una estabilidad que hoy garantiza la producción. El objetivo actual es producir de manera eficiente a pesar de la presencia del parásito, coordinando acciones con provincias vecinas para no trabar la comercialización de hacienda.
Con este nuevo enfoque, el sector busca reducir los costos de una lucha estéril y centrarse en el manejo sanitario preventivo para evitar brotes de «tristeza bovina».
