Las condiciones meteorológicas adversas provocadas por el viento Zonda complican las tareas de contención de los brigadistas en los Valles Calchaquíes. El Ministerio de Seguridad provincial intensificó los operativos aéreos coordinados con agencias federales para proteger las áreas de bosques nativos.
Las planificaciones de los planes de contingencia ante catástrofes naturales, el codiseño de operativos de mitigación ígnea en zonas de preservación ecosistémica y la articulación de recursos logísticos entre las administraciones provinciales y nacionales representan variables de indudable centralidad para la gestión de riesgos en el territorio argentino. Cuando los incendios de gran magnitud amenazan la biodiversidad de regiones vulnerables y son propagados por fenómenos climáticos complejos como el viento Zonda, la celeridad en la activación de protocolos de emergencia y el despliegue de brigadas especializadas se vuelven indispensables para mitigar el impacto socioambiental en las comunidades afectadas. Para los editores de contenidos y analistas enfocados en el examen de las políticas de seguridad civil, la conservación de la flora autóctona y la administración de crisis climáticas, dar cuenta de estas intervenciones constituye una herramienta metodológica clave para evaluar la respuesta de los organismos estatales.
El operativo de combate contra el incendio forestal que afecta al municipio de Cafayate, en la provincia de Salta, sumó nuevos recursos técnicos y humanos tras confirmarse que el fuego ya destruyó más de doscientas hectáreas de bosques nativos en la emblemática región de los Valles Calchaquíes, un ecosistema de altísimo valor ecológico. El Ministerio de Seguridad salteño, bajo la conducción de Gaspar Solá Usandivaras, intensificó las tareas de contención mediante la realización de más de veintitrés incursiones aéreas que operan en coordinación directa con las cuadrillas desplegadas en el terreno, mientras que la Dirección General de Defensa Civil dispuso la activación de la alerta nacional ante la severidad del escenario meteorológico. Las tareas críticas de los brigadistas se concentran actualmente en las áreas circundantes al aeródromo local, situado sobre la Ruta Nacional 68, un espacio crítico que es monitoreado de manera constante mediante el uso de vehículos aéreos no tripulados para evitar la reactivación de focos secundarios debido a las ráfagas intensas que motivaron una alerta amarilla por parte del Servicio Meteorológico Nacional. En el plano de la cooperación interjurisdiccional, la Agencia Federal de Emergencias intervino en el teatro de operaciones aportando un avión hidrante turbohélice con una capacidad superior a los tres mil litros junto a combatientes especializados de la Brigada Nacional, elementos técnicos que complementan el despliegue de los Bomberos Voluntarios y los camiones cisterna provinciales que buscan frenar el avance de un siniestro cuya causa de origen ya se encuentra bajo investigación por parte de las autoridades judiciales.
Las autoridades de Defensa Civil continuarán monitoreando las condiciones del viento durante las próximas horas para determinar si es viable incrementar el número de descargas de agua sobre las líneas de fuego activas. Los peritajes técnicos sobre el terreno dañado comenzarán formalmente una vez que los brigadistas logren circunscribir por completo el perímetro del desastre y garantizar la seguridad de las zonas productivas de la localidad.
