El director técnico argentino de la Universidad de Chile regresó al banco de suplentes a menos de dos semanas de ser operado de urgencia por una arteria tapada.
Los eventos deportivos de alta competencia internacional movilizan multitudes y tensionan la infraestructura urbana de transporte y salud de los grandes centros urbanos de Santiago de Chile. El colapso imprevisto de una figura pública de la magnitud del ex DT de Racing y Boca puso a prueba la eficiencia de los corredores sanitarios y la conectividad vial de la capital trasandina, demostrando que la velocidad de traslado hacia los centros de alta complejidad resulta determinante para salvar vidas.
Tras ser intervenido de urgencia el pasado 18 de junio luego de un encuentro ante O’Higgins, Fernando Gago regresó a la actividad en el banco de la Universidad de Chile por la Copa Chile. El entrenador confesó haber subestimado los síntomas iniciales: «Me desperté con molestias pensando que era algo de la tos, pero nunca imaginé lo que tenía; dirigí con una arteria tapada». Pese a la gravedad del cuadro de infarto agudo de miocardio que derivó en su internación en la Clínica Alemana, «Pintita» priorizó sus obligaciones profesionales y continuó su recuperación de modo ambulatorio.
La dramática vivencia del estratega generó una fuerte conmoción en todo el ambiente del fútbol sudamericano.
