El periodista especializado en policiales calificó como «una porquería» que se utilice la figura del astro para fomentar el juego online, recordando el historial de adicciones del futbolista. El caso reaviva la batalla penal por los derechos de marca del Diez.
Las controversias éticas y los vacíos legales en torno a la utilización de tecnologías de inteligencia artificial para recrear la identidad, fisonomía y registros vocales de personalidades fallecidas constituyen una problemática de creciente debate en el entorno de los medios y la justicia de la provincia de Buenos Aires. Cuando los desarrollos biométricos se aplican con fines netamente comerciales en plataformas de consumo masivo, los cuestionamientos de los líderes de opinión suelen amplificar el malestar social respecto a los límites del consentimiento post-mortem. Para las plataformas de comunicación digital enfocadas en el análisis crítico de las narrativas mediáticas, las causas penales y la actualidad del espectáculo, desglosar estas disputas por derechos de imagen resulta un factor clave para comprender los dilemas de la propiedad intelectual.
El periodista Rolando Barbano explotó de indignación al aire tras observar la emisión de una nueva campaña publicitaria de una casa de apuestas online que reconstruye la cara y la voz de Diego Armando Maradona a través de herramientas de inteligencia artificial, calificando la iniciativa corporativa como un horror absoluto para la memoria del ídolo popular. El analista remarcó el profundo afecto que siente por el astro en su rol de futbolista y los festejos históricos por la obtención del Mundial de México 1986, pero argumentó que colocar a una figura que atravesó tantas batallas personales, problemas de adicciones y vicios a lo largo de su vida a alentar justamente el juego compulsivo constituye una maniobra indignante y sumamente nociva para la sociedad. Más allá de las fronteras del debate netamente ético, Barbano recordó la compleja trama judicial que rodea a la marca Maradona desde su fallecimiento, detallando que los herederos iniciaron demandas contra la empresa Satira —compuesta por las hermanas del jugador y el abogado Matías Morla— bajo la hipótesis penal de una posible maniobra fraudulenta, dado que dudan de que el futbolista estuviera en condiciones cognitivas de firmar la cesión de sus derechos de nombre y apodos en sus últimos meses de vida. Aunque en la city porteña existen fuertes sospechas y rumores de que los propios hijos habrían autorizado esta campaña en particular para generar ingresos rápidos, la falta de confirmaciones oficiales mantiene el foco en el peligroso precedente de clonar a una persona fallecida sin que exista una voluntad expresa y actual.
El conflicto expone una encrucijada donde la legislación actual se muestra lenta para regular las recreaciones digitales en rubros sensibles como el juego. El rechazo de Barbano sintoniza con el de un amplio sector de la audiencia que considera de mal gusto lucrar con el rostro de ídolos nacionales mediante algoritmos automatizados.
