Satélites espaciales registraron que un elemento fundamental del núcleo terrestre cambió repentinamente de dirección. Un estudio de la Universidad de Edimburgo analiza las causas y el impacto de este giro en la dinámica interna del planeta.
Los avances en la tecnología de teledetección orbital permiten a los centros de investigación astrofísica y geológica monitorear las variaciones sutiles en los componentes que estructuran las capas internas del globo. Al procesar las señales electromagnéticas captadas desde el espacio, los equipos de especialistas logran identificar alteraciones en los flujos de materiales incandescentes que circulan a miles de kilómetros de la superficie, abriendo nuevos campos de estudio sobre la evolución y estabilidad de los fenómenos geofísicos globales.
Los satélites que monitorean el campo magnético terrestre desde la órbita revelaron una anomalía inesperada en la «dinamo» que se genera en las profundidades de la Tierra. En efecto, los datos recopilados por misiones espaciales muestran que el hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra cambió repentinamente de dirección bajo el Océano Pacífico ecuatorial. El giro inesperado plantea nuevas preguntas sobre la dinámica interna de nuestro planeta, transformándose en el eje central de una reciente investigación científica.
Los equipos internacionales de geofísica y astronomía mantendrán guardias de análisis de datos para determinar si este comportamiento altera los modelos de navegación satelital vigentes.
